MIGUEL BENLLOCH: “DESIDENTIFÍCATE”

En las salas de Centro Centro Cibeles de Madrid, hasta principios de octubre, se presenta, mejorado y ampliado, el segundo capítulo de la antológica Miguel Benlloch. Cuerpo conjugado, que el año pasado, poco antes de su muerte, se presentó en la sala Atin Aya de Sevilla, la ciudad donde pasó gran parte de su vida. El centro cultural del ayuntamiento de Madrid, dirigido por Soledad Gutiérrez junto a un excelente grupo de profesionales, también ha aprovechado para editar Mirar de frente, recopilación de textos que Benlloch había publicado de forma dispersa, y para presentar el archivo del artista. Las dos exposiciones han sido curadas por sus amigos Mar Villaespesa y Joaquín Vázquez, que compartió vida desde su infancia en Loja y además fue socio, junto a Alicia Pinteño, de BNV producciones , la pequeña empresa cultural con vocación pública, que le permitió trabajar en el campo del arte y la cultura, y poder vivir sin tener que depender nunca de su actividad artística.

Los últimos años se ha escrito mucho sobre la cultura de la Transición y la contracultura generada en esa década y en las siguientes. Se han publicado varios estudios sobre las prácticas artísticas producidas fuera de la historiografía hegemónica pero, más allá de Miguel Benlloch. Acaeció en Granada (1) en muy pocos la figura de Miguel Benlloch ocupa el lugar relevante que se hubiera merecido.

Seguramente, su propia condición heterodoxa, excéntrica respecto a las obligaciones que impone la institución arte y su adlátere el mercado, le situó siempre en un espacio de representación y, sobre todo, de vida consecuente bastante ajenos a las convenciones formales y a las obligaciones sociales que, casi siempre tan viciadas  por las relaciones de poder, imponen las reglas de juego del sistema artístico. Valentín Roma, director de La Virreina Centro de la Imagen de Barcelona, se reafirmaba en ese mismo análisis cuando en “Cuerpo, disconformidad y epifanía trans” (2) escribió que Benlloch ocupó un lugar anómalo para “la institucionalización de la ruptura” en el campo teórico y museográfico. Su práctica artística –acciones, signos, alboroques, textos o poemas- se desplegó fuera de las preocupaciones por su inserción en el mercado o en la institución. Respondía a su propio existencialismo vital y a la necesidad de pensar lo social y lo político de acuerdo al lugar y momento histórico en el que trabajaba, porque siempre lo hacía a partir del contexto y el sentido específico en lo cuales se desplegaba su obra.

Fue en año 2010, a partir de su presencia en las exposiciones de Desacuerdos que tuvieron lugar en el MACBA de Barcelona y en el Centro Jose Guerrero de Granada, cuando se inicio la recuperación de su figura como performancero. Ese mismo año, gracias a una nueva generación de investigadores, la importancia de su trabajo comenzó a tener un mayor reconocimiento. Algunas alumnos del PEI (Programa de Estudios Independientes del MACBA de Barcelona), durante el curso de aquel año, iniciaron una línea de investigación denominada Formas de lo político en la Andalucía de los 70-80  en la que Benlloch empezó a ser considerado como caso de estudio.A partir de ahí, poco después, se constituyó el Equipo RE (3) que a lo largo de esta última década ha venido desarrollando, en muchas ocasiones con la colaboración explicita de Benlloch, una extensa investigación de las políticas del cuerpo y, en especial, las específicamente vinculadas a los procesos históricos de la denominada “crisis del SIDA” y sus vigencias actuales, sobre todo en Europa del sur y América Latina. Una parte destacada de esos procesos se recogen en la publicación Anarchivo SIDA (4), donde, con ocasión de su presentación en Tabakalera,  Benlloch publicó Dererumnatura. Crónica de la enfermedad y la sanciónun desvelamiento radical de su propia vulnerabilidad -en su caso derivada de una larga hepatitis C detectada en el año 2002- a la vez que un esperanzado canto a la vida, narrado en claves autobiográficas y, seguramente, consciente de que tal vez –nunca llegó a perder la esperanza- ya no le quedaba demasiado tiempo; paradójico guiño a una de sus primeras acciones, titulada precisamente Tengo tiempo (1994) donde, desprendiéndose de los  guantes rojos de Pepa, la blusa negra de Marino y Juan Antonio, el chaleco rojo de lana de María José, los guantes blancos de Mati, la camisa blanca de hormigas de Juan Carlos, la camiseta negra de Plus Ultra  y otras prendas,insistiendo que lo personal también es político, ya empezó a cuestionar la identidad como construcción inamovible y normativizada, anticipándose al activismo queer que años más tarde sostendría teóricamente su trabajo. “Ropas que me han vestido en diferentes lugares y comunican el tiempo vivido para así desdibujar la vida que me fue dada”, dice en su texto Acción en el género (5).De hecho, también adelantándose a otros artistas que unos años después trabajarían sensibilizados por la experiencia del SIDA, Benlloch -junto a al colectivo Las Pekinesas, que fundaba con Juan Antonio Boix, Rafael Villegas y Tomás Navarro- realizó en 1984 la performance Sida da, seguramente el primer gesto artístico en España que, de forma nada premeditada pero – como muchas de sus obras- especialmente pertinente y premonitoria, lo sitúa en paralelo a otras internacionales, como las desplegadas por ACT UP, mucho más conocidas. El Sida y sus metáforas fue escrita por Susan Sontag en 1988, diez años después de su célebre La enfermedad y sus metáforas, crónica autobiográfica sobre su experiencia con el cáncer.

Tengo tiempo 1994

 

Desde su infancia en Loja, que Benlloch narra con esmerada precisión en el pregón que escribió en el año 2005, con ocasión de la Feria de su pueblo natal (Loa como las lugareños llaman a ese pueblo granadino de las mil aguas) su vida trascurrió por un intenso proceso de desidentificación de los códigos que le impuso la cultura normativizada. Más, si cabe, en un pequeño pueblo, donde las biografías vecinales se cuentan o se diseccionan –por no decir chismorrean- de forma pormenorizada y a tiempo real.

A mediados de los años setenta del siglo pasado comenzó a militar, primero en el Movimiento Comunista  y después en el FLHA –Frente de Liberación Homosexual de Andalucía del que fue fundador- (en Placeres prohibidos (6) uno de sus primeros textos y en el que parafrasea al poeta Cernuda, se oponía al control estatal y la codificación de la vida sexual y afectiva); también participó activamente en los movimientos pacifistas, primero anti OTAN (Reagan lo que reagan Otan No decía aquella proclama, cuya autoría se le llega a reconocer) y, más tarde, en otras causas antibelicistas. En su texto Era 1987  (7)  Benlloch lo contaba así: “El movimiento anti-OTAN fue un movimiento popular auto-organizado que dio vida a miles de organizaciones pacifistas por todo el Estado, que activó millones de conciencias resistentes… un pulso de David a Goliath…..cientos de personas organizadas en horizontal, moviendo el magma pacifista y ecológico. Fue un movimiento creativo en las formas de mostrarse, que alumbró experieneias relacionales del arte y la política, capaz de aunar en posturas y actos comunes a numerosas fuerzas políticas, sindicales, cristianas, feministas, vecinales, que organizaba manifestaciones multitudinarias de nuevo tipo, divertidas y luchadoras como el gran cordón anti-OTAN, la marcha de las antorchas, las huelgas de hambre multitudinarias, las actividades performativas y de arte público”.

En cierto modo, y salvando las distancias, aquellos movimientos siguieron la estela de otras experiencias revolucionarias de todo el mundo que adoptaron la condición de frente de liberación, en el caso de Benlloch, primero el gay y, después, también como guiño de  solidaridad, los anti-imperialistas contra la guerra de Vietnam y Argelia. Así lo describió en Mirar de frente, los primeros movimientos homosexuales (8) “Frentes de Liberación o Movimientos, emulando el nombre que tomaron las organizaciones que luchaban por la independencia y la descolonización en diversos lugares del mundo desde los años sesenta. «Frente» intentaba reflejar la suma de concepciones políticas que había en cada organización, indicando que la lucha de los homosexuales no solo estaba unida a la lucha del pueblo sino que opinaban y actuaban en los incipientes movimientos pacifistas, ecologistas, sindicales o por la legalización de sus organizaciones y los partidos de la izquierda revolucionaria; señalando al cuerpo como un cuerpo colonizado por el sistema patriarcal capitalista al que hay que liberar de la opresión sexual”

Ahora que regresa de nuevo el odio militarista de las fuerzas retrógradas ultraconservadoras y la violencia de los reaccionarios de todo el mundo contra los homosexuales, lesbianas y trans, progresistas de todo tipo o emigrantes portadoras de hablares y culturas diferentes, no podemos, ni debemos olvidar que durante aquellos años de luchas internacionalistas, los gobiernos belicistas de los presidentes Reagan y Buhs, apoyados por las fuerzas reaccionarias de Chistian Rygt e influyentes telepredicadores, se propusieron  eliminar y criminalizar la Teología de la Liberación o  al movimiento gay. A esas mismas políticas, ahora, se podrían sumar también – por citar algunos- Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil, Salvini en Italia, Putin en Rusia, Erdogan en Turquía, Orban en Hungría, Museveni en Uganda, que considera asquerosa la homosexualidad o los de Mauritania, Sudán o Nigeria, donde por practicarla se puede aplicar la pena muerte.En fin, cito de memoria, pero faltan otros muchos porque sería largo de mencionar y más que a su alrededor esperan agazapados.

Nunca está de más recordar aquella célebre frase de Marx donde nos advertía que la historia siempre se repite y, dándole la vuelta al sentido original, tampoco habría que descartar que tenga que hacerlo necesariamente como farsa sino, tristemente, en forma de tragedia. Como la vida de Benlloch y otros muchas activistas lo han demostrado a lo largo de sus vidas, despreciadas y vapuleadas en demasiadas ocasiones, ningún derecho se concede, al contrario, siempre todos se conquistan y defienden.  Ahora, más que nunca, esta alerta es también una forma de vida que nos concierne a todas porque, en cualquier momento o en el menos esperado, pueden venir a por cualquiera.  Puede parecer una reiteración consabida, pero nunca está de más recordar aquel breve poema que, aunque ha sido atribuido a Bertolt Brecht, fue el pastor luterano Martin Niemöller quien lo escribió en 1946 denunciando las políticas represivas nazis:

“Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada,
porque yo no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada,
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada,
porque yo no era judío.
Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.”

Esa condición “militante”, de compromiso político y social arraigado en la experiencia cercana pero con vocación universal, siempre la vinculó y la vehiculó a través de su determinación “performante”. Es decir, poniendo el cuerpo en el centro de su activismo como herramienta crítica de transformación; a modo de dispositivo contra los mecanismos de poder ideológicos y de codificación sobre la vida sexual o, como diría Paul B. Preciado –con el que los últimos años mantenía una relación de mutuo reconocimiento y afecto personal- como una somateca desnaturalizada de prácticas políticas y artísticas de producción.

 

 

Una performatividad que también supo trasladar, piel con piel y al lado de otros cuerpos, a su condición de gestor y pequeño empresario cultural, siempre lejos de la cumbre como solía repetir para subrayar el carácter social y vocación pública de BNV Producciones. En especial, en el largo ciclo de actividades Archivo: feminismos postidentitarios que coordinó personalmente para el extinto -por desidia e inoperancia política-  programa UNIA arteypensamiento, siempre con la complicidad de María José Belbel, histórica militante feminista con la que desde joven compartió luchas comunes. En la página web (9) coordinada por Alejandro del Pino y Alicia Pinteño, se pueden rastrear, de forma pormenorizada, las innumerables actividades, talleres, seminarios, conferencias y prácticas artísticas que desarrollamos a lo largo de más de una década (me incluyo, en la medida que fui colaborador directo, primero, desde su inicio en el año 2001 hasta el año 2006 como Director de Arteleku, una de las instituciones productoras y, segundo, hasta el final en el 2015, como agente independiente). Esos años fueron de vital importancia para Benlloch, tanto por la cantidad de personas y militantes feministas, queer y trans que pudo conocer personalmente como por la calidad del pensamiento de otras muchas que también, de una manera o otra, le atravesaron y afectaron.

El activismo cultural le obligó a quebrar las líneas del complaciente oportunismo profesional, tan habitual en un trayecto vital donde la precariedad laboral obliga, en demasiadas ocasiones, a convertirte en súbdito sumiso de los señores que te pueden dar de comer; siempre intentando ocupar las grietas – no como la conquista de un espacio de poder sino como un derecho y potencia transformadora- y socavando las fisuras im(posibles) que se producen entre la institución artística y la vida política consecuente.

Su compromiso con el arte y la cultura, entendidos como herramientas para des(re)montar la realidad o para desvelar sus(nuestras) contradicciones le llevó a colaborar activamente –fue uno de sus principales artífices- con la PRPC (Plataforma de Reflexión sobre Políticas Culturales) (10) que desplegó un auténtico frente –vuelve la palabra- de crítica cultural contra la espectacularización y banalización del arte, contra la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla, cuyo recuerdo infausto, efímero acontecer – tan solo se celebró en dos ocasiones en el año 2004 y el 2006- y fracaso tuvo mucho que ver con aquella sólida e inusitada resistencia local, que tan infrecuente resulta en una profesión donde la subsistencia personal obliga al repliegue defensivo. Con aquella plataforma se trataba de luchar por una política cultural que, más allá de eventos puntuales, produjera una cadena de acontecimientos como resultado de procesos dediálogo con los agentes locales y a partir de los contextos concretos donde se originase la práctica artística, con el fin posibilitar fecundaciones institucionales que fortaleciesen, sobre todo, la escena local y ayudasen al desarrollo de otras políticas tendentes a producir y entender la complejidad social del entorno, sus tensiones, diferencias y antagonismos.

En cierto modo, aquel frente cultural no dejaba de ser la continuidad de otros como “Carta de ajuste”, fundada en1994, la extensión artística, en cierto sentido militante, de BNV Producciones, que como el propio Benlloch decía “era un espacio bisagra para conectar dos o más puntos, como el que sueñan los aborígenes que no atinan a imaginar el territorio sino como una red intercomunicada de líneas o caminos de paso…para producir situaciones y modelos experimentales de posibles modos de transformación de la ciudad,  y de polemizar contra la esterilidad y la opresión del sistema regulador”.

Entendía el arte –según sus propias palabras- “como un lenguaje no codificado que siempre  busca perturbar la realidad; como un vehículo útil para traspasar límites y diluir fronteras, con capacidad para establecer diálogo en medio de la biodiversidad y sus conflictos… y para cortocircuitar la historia oficial, infiltrarse o crear una materialidad transgresiva que funcione como una bomba de relojería: la imagen y la palabra como acto crítico”

Desde aquel Cutre chou de principios de los ochenta (11) -una especie de algarabía de lentejuelas, velos, paquetones, tetas postizas, pelucas imposibles, labios pintados, géneros trastocados- presentado en la Feria del Corpus y en el ya mítico “Planta Baja” granadino, aquel espacio bar, “mezcla de tradición y modernidad y remezcla de todos los saberes, un lugar propicio al paroxismo, una babel disconfusa”, en palabras de Benlloch que, junto a Juan Antonio Peinado y Marino Martín, impulsó a principios de los ochenta, hasta su última performance El fantasma invidente en el 2018 (una (re)vuelta a su propia vida, a modo de tránsito circular entre la vida y la muerte, a través de todas sus obras expuestas) en la Sala AtínAya de Sevilla, su vocación transformista combinaba una fuerte dosis de humor, que coincidía con su propia vitalidad, con representaciones de alto dramatismo, que también evidenciaban su reivindicación de los cuerpos contranormativos y excluídos. El camino de la sátira política de sus perfomances más irónicas y desenfadadas se cruzaba con viajes hacia la realidad, muchas veces trágicas que, en ocasiones en forma de poema, escritos o ejercicios visuales, emprendía en solidaridad con los derechos de los mapuches, del pueblo palestino o saharaui, las víctimas de la guerra de los Balcanes o de Irak,  Ruanda, refugiados sirios o los emigrantes africanos. “La vida se convierte en acción y la acción en vida”, decía.

Cutre chou

 

Lo conocí personalmente  en 1992.  Aquel verano Pepe Espaliú dirigió en Arteleku el taller La voluntad residual. Parábolas del desenlace que terminó en la célebre acción Carrying, donde un cuerpo codificado como “enfermo” de SIDA, el del propio artista cordobés, era transportado por parejas de personas a lo largo del centro de Donostia/San Sebastián y, unos meses después, en Madrid. Entre tanto, con Pepa Anguiano, Jorge González y Josu Sarasua, miembros del  colectivo The Carrying Society, viajamos a Almería para recoger el premio que la Bienal de Arte Contemporáneo concedió a  Espaliú y después a Granada y Sevilla para ver algunas exposiciones que se organizaron con ocasión de la Exposición Universal. Entonces no conocía la razón concreta por la que Espaliú tenía interés especial en visitar la pieza que James Lee Byars presentaba en el Palacio de los Cordova de Granada, en el marco de Plus Ultra, aquella mítica, digamos exposición alternativa,que BNV Producciones, con la colaboración de Mar Villaespesa, produjo en diferentes lugares de Andalucía (más tarde supe que aquel artista había presentado su trabajo en una exposición individual en la galería La máquina Española   dirigida por Pepe Cobo, con la que ambos trabajaron). Al final, nos cerraron las puertas antes de que pudiéramos entrar y nos quedamos sin contemplar aquella enorme esfera de  tres metros de diámetro y tres toneladas de peso, realizada con escayola armada y con su superficie batida con pan de oro. Aquel trabajo y la relación con algunas características de la obra de su autor y, en cierto modo, por la implicación personal en su fabricación, atravesaron también la posterior biografía artística de Benlloch. No en vano, también en muchas de sus obras estaban casi siempre presentes las esferas, la circularidad, la letra o, el giróvago que vuelve sobre sí mismo, las palabras concéntricas que forman poemas inesperados, gestos que pretenden la perfección de lo que puede estar por venir.

Después de aquella visita fracasada estuvimos en la presentación de La cápsula del tiempo que, también en el marco de Plus Ultra, el colectivo “Agencia de viajes” (Federico Guzmán, Victoria Gil, Robin Khan y Kirby Gookin) llevó a cabo – como excepción a la regla- en el recinto ferial de la Expo de Sevilla (nos acercamos porque Guzmán había sido uno de los artistas que Espaliú invitó a participar en su taller de Arteleku). Allí  me encontré a Miguel Benlloch, Joaquín Vázquez y Mar Villaespesa, por primera vez. A partir de entonces, las relaciones de BNV y todas sus complicidades artísticas y personales comenzaron a formar parte de la red de colaboradores de Arteleku. Villaespesa en 1994 impartió en Arteleku la conferencia “Oscar Wide se cruzó en el oeste con Jesse James” en el marco del III Seminario Internacional de Análisis de Tendencias dirigido por Francisco Jarauta. En 1995, volvimos a encontrarnos todos en Bilbao, donde Benlloch realizó Tránsito, como parte del proyecto La isla del & Copyright del colectivo Gratis (otra vez con Guzmán, Kirby, Kahn…) dentro de Puente de…pasaje, proyecto de intervenciones artísticas alrededor del Puente Colgante de Portugalete, comisariado por Corinne Diserens, que el mismo año también dirigió en Arteleku el taller Colisiones.  Eran aquellos días en los que, con cierta ingenuidad, pensábamos que, gracias a las tecnologías de reproducción digital –en aquella ocasión eran unas simples fotocopiadoras y unos cuantos casi primitivos ordenadores- podríamos cambiar el viejo paradigma de la propiedad intelectual y la reproductibilidad por otras fórmulas commons, igual de legítimas, que restituirían la condición de uso de la obra de arte a la economía del bien común. Ilusos de nosotros.

Un año después, en 1996, esta vez acompañado por mi colaboradora Miren Eraso Iturrioz, responsable hasta su muerte de la Biblioteca y Centro de Documentación y pilar fundamental de Arteleku, fuimos a la presentación de Inmersión,aquella zambullida en el rio Guadiana, concretamente en uno de los tramos fronterizos entre la región alentejana y la extremeña, donde la aguas circulan bajo el Puente Ajuda. Fue en el proyecto Alem da Agua=Copiacabana comisariado por Jorge Casthano y Mar Villaespesa, en el que según las propias palabras de la comisaria: “tratábamos de explorar en aquella frontera ibérica “zonas temporalmente autónomas”, “utopías piratas” para propagar e intercambiar imágenes y textos, controvertir los solemnes papeles de autor u original y el secuestro del discurso por la noción de mercancía y leyes de propiedad intelectual en el capitalismo tardío” (unos años después entre 2004 y 2006 Benlloch fue también uno de los principales artífices, junto al equipo de BNV, de aquellas pioneras Jornadas Copyleft celebradas en Donosti/San Sebastián, Málaga, Sevilla y en Espai Obert de Barcelona) que concluyeron con la publicación de Copyleft. Manual de uso editada por Traficantes de Sueños.

Hoy, muchos años después, los asuntos de la propiedad, en términos generales, siguen como estaban y, en relación a la cultura y al arte, las sociedades de gestión de derechos de autor campan a sus anchas, si cabe, más agresivas y prepotentes que nunca, sin que ninguna institución pública les haya plantado cara, de verdad y con contundencia, para neutralizar sus desmanes y para intentar encontrar otras maneras de garantizar el trabajo y los derechos de ls artistas.

En 1997 nos volvimos a encontrar en otra frontera –asunto fundamental en toda la trayectoria artística de Benlloch- esta vez en Tánger, más allá del estrecho de Gibraltar, territorio de conflicto que continúa sangrando a costa de la vida de todas aquellas personas que legítimamente pretenden cruzarlo en busca de una vida mejor. Fue en el proyecto Almadabra,unas de las primeras experiencias colectivas en el sur de Europa que, mediante prácticas artísticas, trataba de hacer visible el conflicto de las migraciones en el Mediterráneo. Allí, con el colectivo Local Cultura (F. Guzmán, Alonso Gil y Raimon Caves) Benlloch propuso la instalación-acción Ósmosis –Mi x ti=Zaje en una patera, a modo de receptor-antimuseo con materiales diversos de Rafael Agredano, Javier Andrada, Jorge Dragón, Angustias García e Isaías Griñolo, José María Giro, Rogelio López Cuenca, Preiswert, Pepa Rubio, Carmen Singler, José Luís Tirado o Ahmed Z que visibilizaban, mediante fotografías y documentos, algunas trágicas historias que tenían lugar en aquella zona de miedo y violencia. Entonces, esas frágiles embarcaciones todavía no se habían convertido en el símbolo de una realidad europea que, para ls que no tienen recursos suficientes para “comprar” la ciudadanía, criminaliza todo intento de traspasar sus fronteras. En este sentido, su pieza Acuchillad+s presentada bastantes años después en el marco del 16 Festival Zemos 98, con los que también colaboró en diferentesocasiones, probablemente fue su trabajo más dramático. Una acción llevada a cabo en colaboración con un montaje de imágenes realizado por Isaías Griñolo, que quería denunciar la existencia de la valla de Melilla y la instalación de cuchillas en la misma para provocar un mayor sufrimiento a los emigrantes que intentaban cruzarlaentonces y ahora siguen haciéndolo en las mismas condiciones. La frontera como sofisticado método para, precarizando las vidas migrantes y convirtiendo su mano de obra en una sutil pero igual de cruel forma de esclavitud, hacer de la geografía también una forma de producción y acumulación de capital. En este mismo sentido y con la mismos engranajes, incluso con el mismo atuendo de espejos que tantas veces utilizó, unos años antes, en el año 2004, y esta vez en Tarifa, Benlloch presentó allí su obra Front Eras, subido en las almenas del castillo de Guzmán el Bueno, como si quisiera con su acción deshacer aquel muro defensivo. Allí estuvimos, con el colectivo Fadaiat, coordinado por hackitectura.net(Pablo de Soto, Sergio Moreno, José Pérez de Lama), en colaboración con psand.net, riereta.net e Indymedia Estrecho/Canarias, tratando de romper las fronteras de la comunicación y abriendo cauces para la circulación libre de las ideas, para producir análisis sobre el concepto de territorio y facilitar acciones de conectividad entre el sur  peninsular y el norte de Marruecos. Se trataba de interconectarse con la red y entre nodos participantes de ambos lados del estrecho, vía cable, antenas satelitales, wi-fi, streamings, videoconferencias, por entonces, todas ellas tecnologías incipientes y torpes que pretendían balbucear otras formas de lenguajes transcontinentales para un regionalismo crítico que permitirá desbordar los límites de Europa.

En 1998, la misma Mar Villaespesa, invitaría a Benlloch para participar en  Transgenéricas. Representaciones y experiencias sobre la sociedad, la sexualidad y los géneros en el arte español contemporáneo, aquella adelantada exposición que coordinó junto a Juan Vicente Aliaga en el KM de Donostia/San Sebastián. En la misma sala de exposiciones BenllochpresentóInversión, metáfora sobre formas de refugio y protección, que comenzó con su cuerpo oculto bajo cien mantas cedidas o donadas por amigs, y terminó con la posterior emersión hasta quedar casi desnudo con la inconfundible minifalda de lentejuelas que tantas veces le acompañó en sus perfomances. Un viaje del calor al frío como metáfora real del camino que se desarrolla en soledad para construir la propia vida, fortalecido en la experiencia de otros. La manta, algo kitsch, que contenía una inconfundible imagen de leopardo y estaba en la base del resto, fue una contribución especial que, junto a Alicia Pinteño, hicimos para la producción de la obra, seguramente sellando una amistad definitiva entre ls tres y que con los años se convirtió en una relación íntima, afectuosa y cómplice.

En Abril del año 2005 Benlloch hizo 51 Géneros, su primera performance en Arteleku –poco después de que cumpliera los mismos años del título de la obra- en el marco del seminario/taller Mutaciones del feminismo, coordinado por María José Belbel, el colectivo Erreakzioa-Reacción (Azucena Vieites y Estíbalez Sádaba) y la que entonces fuera Beatriz Preciado, ahora Paul B. Aquel ejercicio de radical trasformación, pasar lento y minucioso de hombre barbudo a mujer maquillada, llevado a cabo frente a los espejos de uno de los talleres de danza donde todos nos sentíamos reflejados, de algún modo nos interpelaba a todes, en la medida que, consciente o inconscientemente, formábamos parte de aquella escenografía colectiva que, abriendo la posibilidad de que todas las vidas merecen ser vividas, nos implicaba políticamente en la obligación de compartir tu(nuestra) propia contingencia y reversibilidad y desdibujar la concepción binaria entre hombre y mujer, o cualquier otra, dicho sea de paso. Todavía hoy, cuando vuelvo a ver la imágenes que al inicio de la performance se presentaron, donde a un rebaño de ovejas se les corta las colas entre voces que indican su categoría de macho o hembra, pienso en nuestra condición animal y la predeterminación normativizada que condiciona nuestro comportamiento desde la infancia y contra la que Benlloch nunca dejó de luchar. Al fin y al cabo, como el propio Paul B. Preciado señala, el feminismo es ante todo una apertura del horizonte democrático, no solo un asunto de mujeres sino de humanos. La acción trans es voluntad de estar en otro lugar, abrir la posibilidad de cambiar los paradigmas de la explotación, de la historia colonial y del esclavismo, de la división entre ricos y pobres. Como el propio Benlloch escribió Pósito, Posá, Exposición: “El capitalismo neoliberal nos desposee de la ciudadanía convirtiéndonos en mercancías. La pérdida de lo público y la privatización de los derechos está en la lógica del beneficio del capital que nos cosifca, primero compraron nuestra fuerza de trabajo, hoy están apoderándose de nuestras cabezas y saberes a precio de saldo. Necesitamos una ecología de lo social, un enfrentamiento radical contra la expropiación de nuestros bienes y cuerpos, recuperar la relación, la confianza en lo que nos teje y realmente nos protege: la seguridad de la comunidad la confianza del afecto”.51 géneros fue el primera de una larga serie que le llevaría, una por una, hasta la última de la serie 58 Géneros: lucha de claves en el año 2012 en México, durante la Muestra Internacional de Performances, dedicada al pionero local Melquiades Herrera. En su desnudarse, en el gesto radical de mostrarse, Benlloch dialogaba con los movimientos feministas, queer, trans o con diversidad funcional.

Una determinación política y una profunda sensibilidad estética y poética acompañó siempre su vida y su trabajo. Además de performante fue un notable poeta y escritor. No muy prolífico, pero en su escasez, capaz de darnos algunas auténticas joyas literarias, algunas de la cuales he ido comentado a lo largo de este texto y a los que podríamos sumar algunos más.

Un conjunto de textos publicados en el Diario de Granada y la revista Olvidos entre:  Consejo de guerra al placer en solidaridad con dos soldados acuartelados que en el 1977 fueron vistos “amándose, palpándose, acariciándose sus cuerpos y ,en consecuencia y por la 353 del viejo Código Militar, fueron acusados de prácticas homosexuales. “Se juzga el placer porque el placer les da miedo. Se juzga la homosexualidad porque es una forma de obtenerlo” decía en las líneas finales de la columna periodística. El doble caso del general Kiessling que destituido de su puesto de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la OTAN, no por espionaje o porque fuera rojo, sino porque era rosa –vulgo maricón- añadió Benlloch. ¡A la calle Comediants! Un texto en defensa del arte y la cultura en la celle que Benlloch escribió aprovechando la presencia de aquel, entonces innovador, grupo de teatro callejero. 28 de febrero: cinco años después una crítica mordaz y adelantada a su tiempo sobre la inoperancia de los cinco años de gobierno socialista en Andalucía.

Placeres prohibidos que ya he citado al comienzo de este texto.  Setecientos ochenta y dos cuarzos, publicado en 1993. Benloch siempre portaba alguno consigo y era habitual que te lo pudiera regalar. Era una forma de donación material que implicaba una relación desinteresada de afecto. Era su valor de uso desinteresado lo que le atraía de esos cristales de carbono. Un tesoro sin apenas valor económico, como se puede leer en el texto, que le unía a la tierra cargada de energías renovadas. Distribución, transmisión, devolución, relación, cercanía, decía al referirse al arte como expresión de esa interrelación entre materia y espíritu, conocimiento y realidad.  

Plúmbea, un texto que utilizó en la acción del mismo nombre, prestada en la Bienal BIG de Torino en el año 2002, donde escribió sobre “Los libros plúmbeos” – Benlloch los reivindicaba como primer acto de falsificación- para desenmascarar las argucias que, allá a finales del sigo XVI y también ahora, emplea el poder, en este caso el eclesiástico, cuando trata de escribir la historia y para desvelar precisamente, porqué solo una verdad genera tanta violencia, como decía al final del texto.

El pregón de la Feria de Loja escrito en 2005 como loa del pueblo donde nació y para ser leído en el acto inaugural de la feria de ese año, junto a cantes y bailes como es menester en esa ocasiones, decía, para terminar animando a beber, beber y beber por ese fantasma que no puede hacerlo… encadenado al pasado, impedido para hablar del presente.

El detective, un texto en claves autobiográficas que escribió en 2012 para la acción oral del mismo nombre realizada, primero, en el  marco del proyecto de Pedro G. Romero FX. De economía cero: Intercambios en el Museo Picasso de Barcelona y, después,  en 2017 en Centro Centro Cibeles de Madrid en el marco del proyecto El porvenir de la revuelta durante elWorld Pride que ese mismo año organizó el ayuntamiento gobernado por “Ahora Madrid” y presidido por Manuela Carmena.

Acaeció en Granada texto escrito en 2013 en memoria de James Lee Byars y su relación con la ciudad en la que ambos se conocieron y colaboraron en la realización de La esfera dorada. En aquel lugar, cuenta Benlloch, James me dijo: “Ponte en el centro de la esfera y canta María de la O, solo María de la O”.  Esa circularidad repetida, una y otra vez en la obra de ambos, que se sumaba a la propia de la esfera y también a la que la gente componía de manera natural alrededor de la pieza.

Sus poemas, poesías visuales y epigramas contra la guerra fueron recopilados en Cuerpo conjugado por la editorial Fundación Huerta de San Antonio de Úbeda en Jaén. Desde su primer poema Mi amiga poesía, escrita en 1973, hasta Palestinaen 2018, pasando por Mi palabra muda, Al pueblo palestino en su lucha por la liberación, Con lo poco me basta. Que lo mucho pesa, Para Joaquín oA mis padres. Además de su vida íntima, siempre en sus palabra también presente un internacionalismo encarnado en la solidaridad con Irak, Bosnia, Kosovo, Argelia, Chechenia, Somalia, Ruanda, Liberia, Sierra Leona, Congo, Sahara, Afganistán, Sudán, Siria, Yemen, Libia, Palestina. En fin, ese mosaico de las guerras globales que el capitalismo emprende para seguir acumulando.  

Las dos últimas acciones en las que estuve presente, ya gravemente afectado por la enfermedad, fueron El detective, presenta en Centro-Centro Cibeles y un año después, su última y definitiva obra El fantasma invidente,precisamente el día de la inauguración de su exposición “Miguel Benlloch. Cuerpo Conjugado” en la sala La Sala Atín Aya de Sevilla.

Ambas tenían un marcado carácter autobiográfico y, una acentuada predisposición premonitoria. En las dos obras trató de recorrer su vida; en la primera volviendo -como un detective al encuentro de una verdad que siempre se escabulle- a los textos que le habían acompañado y, en la segunda, recorriendo las obras que había realizado a lo largo de toda su vida y que estaban, por allí, expuestas, como si de una definitiva recopilación de memoria se tratara. En una espacie de circulación premeditada, en cierto modo su última circulación, del final al principio de su vida, Benlloch, ataviado con una especie de mortaja, pero también atuendo guerrillero, atravesó las salas de los dos pisos, con ademán dramático, en silencio, como si las palabras y los gestos ya no pudieran enunciar ni hacer nada contra lo ineludible, como si caminara desde el mismo vientre de su madre hasta las tierras donde sus cenizas fueron esparcidas en los jarales de Loja, la tierra que lo vio nacer y ahora acoge para siempre

¡Qué la Pachamama te guarde querido Miguel!

1.- Miguel Benlloch. Acaeció  en Granada .Editorial Ciengramos, 2013, coordinado por Antonio Collados2.- Valentín Roma:  Cuerpo, disconformidad y epifanía trans El Páis. Babelia 2-4-19

3.- Equipo RE: Aimar Arriola, Nancy Garín y Linda Valdés

4.- Anarchivo SIDA. Editado en 2017 por Tabakalera y Fundación 2016 Donostia/San Sebastián.

5.- Acción en el género Texto escrito para la participación en la mesa redonda Desmemorias e irreverencias en el arte actual», celebrada en la Cámara de Comercio de Sevilla, organizada por el Centro de Estudios Andaluces, enero 2011; con motivo de la presentación del libro Identidades sociales y memoria colectiva en el arte contemporáneo andaluz de Elena Sacchetti, editado por dicho centro, Junta de Andalucía.

6.- Placeres prohibidos. Revista Olvidos nº14. Granada , 1986

7.-Era 1987 Texto escrito para ser leído como parte de la acción ¿N-OTAN que no les queremos?, en el acto de presentación de la publicación Miguel Benlloch. Acaeció en Granada, celebrado en el Palacio de los Condes de Gabia, 22 de noviembre de 2013. Publicado como adenda digital a dicha publicación, Cien- gramos, TRN-Laboratorio artístico transfronterizo, Granada, 2013. http://ciengramos.com/era1987.pdf

8.- Mirar de frente, los primeros movimientos homosexuales El encargo de este texto surgió a raiz de los intercambios y conversaciones entre Miguel Benlloch, Gracia Trujillo y Alberto Berzosa en las actividades del seminario “Millones de perversas», que el grupo de investigación del proyecto europeo Cruising the 1970s-CRUSEV, que integran ambos, organizó en el marco de El porvenir de la revuelta, en CentroCentro y Centro Cultural Conde Duque, Madrid, junio 2017. Escrito en mayo de 2018 y publicado en Fiestas, memorias y archivos. Política sexual y resistencias cotidianas en los años 70, volumen compilado por Trujillo y Berzosa, Brumaria, Madrid, 2019

9.- UNIAarteypensamiento. Universidad Internacional de Andalucía 2001-2015

http://ayp.unia.es/index.php?option=com_content&task=view&id=206&Itemid=69

10.- PRPChttp://www.zemos98.org/IMG/pdf/ManifiestoPRPC-ARCO2006.pdf

11.- Cutre chou http://www.digmeout.org/texte/Benl_span_ges.pdf

 

 

 

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Una respuesta a MIGUEL BENLLOCH: “DESIDENTIFÍCATE”

  1. Yolanda Romero dijo:

    Precioso y exhaustivo texto, Santi , enhorabuena. Quizá echo en falta destacar la la presencia que tuvo en la exposición y proyecto Desacuerdos que celebramos en el Centro Jose Guerrero y Macba y que en mi opinión fue el inicio de la recuperación de su figura como performancero. También fue su intervención memorable en 2010, en la presento 56 géneros con motivo del 10 aniversario de la creación del Centro Guerrero.
    Lo echamos de menos !! P

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