EUROPA DE LOS REFUGIADOS

El filósofo italiano Giorgio Agamben en Medios sin fin. Notas sobre la política afirma que, en el proceso paulatino de corrosión general de las categorías jurídico-políticas tradicionales, “el refugiado” es quizás la única que nos permite entrever las formas y los límites de la comunidad política por venir.

MEDIOS SIN FIN Agamben

El “nacimiento” se hace inmediatamente “nación” y, junto al concepto de soberanía, ambos constituyen los principios sobre los que se asientan los Estados. Si el refugiado representa un elemento tan inquietante es, sobre todo, porque rompe la identidad entre persona y ciudadano, entre origen y  nacionalidad; pone en crisis la ficción originaria de soberanía.

Una de las grandes novedades de nuestro tiempo es que cada vez son más las partes de humanidad que ya no se sienten representadas por un modelo de Estado que pone en cuestión la pertinencia de estos nuevos sujetos de derecho.

medios sin fin nota 2

Agamben insiste en que hay que considerar al refugiado como un concepto-límite que pone en crisis radical la Europa de las naciones. Y añade, con preocupación, que si se quiere impedir que se reabran los campos de exterminio (lo que ya está empezando a suceder), es necesario que los Estados-nación encuentren el coraje de poner en tela de juicio el propio principio de inscripción del nacimiento y la trinidad Estado-nación-territorio en que se fundan.

No es fácil, por el momento, establecer las modalidades en que todo esto podría llevarse a efecto concretamente, pero apunta que podríamos considerar Europa como un espacio extraterritorial o aterritorial, en el que todos los residentes estarían en situación de éxodo o tendrían la condición de refugiados. Se establecería así una separación irreductible entre el nacimiento y la nación, y el viejo concepto de pueblo podría volver a encontrar un sentido político, contraponiéndose decididamente al de nación.  Este espacio, por supuesto, no coincidiría con ningún territorio homogéneo, ni con su suma topográfica, sino que actuaría sobre todos ellos, horadándolos y articulándolos como en una botella de Leyden -dispositivo que permite almacenar cargas eléctricas comportándose como un condensador o capacitador- o una cinta de Moebius, donde interior y exterior se hacen indeterminados.

En esta nueva organización del territorio europeo las ciudades, al entrar en unas relaciones de extraterritorialidad recíproca, volverían a encontrar su antigua vocación de lugares dónde habita el pueblo y se convertirían en el elemento geográfico estructural que darían sentido al nuevo mapa.

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